Celebrando la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2016

Hoy, como todos los primeros domingos  de octubre de cada año , se ha celebrado la Fiesta de la Lactancia Materna en los jardines de Viveros, organizada por Sina y  con la colaboración de varias asociaciones, entre ellas Volem Crèixer. Ha sido un día de reencuentros con mamis con las que compartimos en su día taller de lactancia; de recoger nuestro calendario de Amamanta (sí, muchas de nosotras somos socias de ésta y otras asociaciones más…la cuestión es ir sumando entre todas!); con profesionales que nos acompañaron en el embarazo, parto, post parto…;  con mujeres conscientes, activas, vivas! e implicadas en colaborar en que la maternidad y la crianza sean etapas de aprendizaje y de apoyo mutuo.

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La Fiesta de la Lactancia Materna de Viveros marca el inicio de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que en España se celebra en octubre en lugar de en agosto  bajo el lema: “Lactancia Materna: clave para el desarrollo sostenible” La SMLM 2016 se centra en la relación de la lactancia materna con la sostenibilidad y más importante aún, con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La alimentación con leche materna y la buena nutrición en la infancia son aspectos cruciales para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODS) y, en particular, los que se refieren a la supervivencia infantil, como reducir en dos terceras partes la tasa de mortalidad entre los menores de cinco años, erradicar la pobreza extrema y el hambre.

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Hay 17 objetivos que se aplican a todos los países por igual e incluyen algunos muy concretos que están relacionados con la lactancia materna:

  • El fin de la pobreza
  • Acabar con el hambre y mejorar la desnutrición y la sobre nutrición;
  • Garantizar una vida sana y la promoción del bienestar;
  • Garantizar el consumo sostenible.

Así pues, como dicen nuestras compañeras de Sina, la lactancia materna se torna en un componente clave del desarrollo sostenible ya que “vincula la lactancia materna con la nutrición y la seguridad alimentaria, así como la salud con el desarrollo y la supervivencia, logrando una productividad económica y un potencial educativo completo ya que la lactancia materna es una práctica ambientalmente sostenible de alimentación en comparación con otras alternativas”

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También os queremos hablar de una pequeña ONG  que está haciendo una labor importantísima en los campos de  refugiados actualmente. Nurture Project International  está centrada en garantizar una protección especial a las mujeres más vulnerables y los niños – víctimas de la guerra, los desastres, la pobreza extrema, todas las formas de violencia y explotación, y las personas con discapacidad. Protege los derechos de las mujeres y los niños que están experimentando los desastres y crisis y responde a satisfacer sus necesidades nutricionales básicas.

Si quieres saber más de  la labor tan importante que hacen y/o hacer un donativo, puedes mirar estos enlaces: En su web, su página en Facebook  o leer la experiencia de Ibone Olza colaborando con ellas.

 

Carolina, mamá de Daniela y Vega

 

 

 

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Relatos de lactancia: Martín, mi campeón

En estos días de octubre se está celebrando en España la Semana Mundial de la Lactancia Materna con el lema: “APOYO A LAS MADRES QUE AMAMANTAN – CERCANO, CONTINUO Y OPORTUNO” Este año se destaca la importancia de los grupos de apoyo a la lactancia durante el embarazo y tras del parto, haciendo hincapié en el apoyo que pueden prestarse las madres entre sí.  Por este motivo, hemos querido traeros una hermosa historia de amor y superación. La de Judit, socia de Volem Créixer, contando su experiencia amamantando a su su hijo adoptado. 

Una inducción de la lactancia es una hazaña que requiere, todavía más si cabe, todo el apoyo y el sostén posible. Es, además, un gesto de amor inmenso que una madre adoptiva le quiere regalar a su hijo que requiere de paciencia, disponibilidad física y de mucho contacto piel con piel. Amamantar a un hijo adoptado es no es fácil debido a la escasez de experiencias previas, la dificultad en sí fisiológica y la incomprensión de la sociedad y el entorno más cercano. Pero también es un camino lleno de retos, de decisión, de autoconocimiento, donde descubrir nuestro poder femenino y nuestro ser mamífero que aún en condiciones no normales, puja por salir.

Porque SI SE PUEDE, porque nuestros hijos adoptados lo merecen, esta historia es la prueba de ello.

 

Hola mi nombre es Judit y soy mamá de dos hijos: David de 5 años y Martín de 20 meses y os voy a contar nuestra historia. David, es hijo biológico y lo amamanté durante 9 meses. Martín, es adoptado, y llegó a nuestras vidas cuando apenas tenía dos meses. Nunca me planteé darle de mamar, aunque sí que había oído en alguna ocasión que otras mujeres que no habían gestado a sus hijos lo habían conseguido.

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 Todo empezó un lunes de marzo en una sesión del grupo de padres a la que asistía junto a mi bebé. Ese día presenté a todo el grupo a mi peque, que acababa de llegar a la familia hacía tan solo 4 días. La psicóloga que coordina los grupo, Yolanda González, me preguntó si había pensado en darle de mamar e inducir la lactancia. Yo no me había informado sobre esta posibilidad ya que la noticia de la asignación y el encuentro fue de un día para otro. Y pensé que no era viable. Yolanda, en cambio me habló de otras mujeres con bebés adoptados que lo habían conseguido y sembró en mí la semilla la posibilidad y me dio la motivación para hacerlo.Lo más importante es que Martín no hubiera perdido el instinto de succión ya que  había estado alimentándose con biberón desde que nació, y en ese momento tenia dos meses y una semana. Preguntó en el grupo quién se ofrecía para ponérselo al pecho y comprobarlo y antes de que hubiera  terminado de decirlo, varias mamás levantaron su mano dispuestas a hacerlo. Cristina, amiga y compañera del grupo, se lo puso y Martín se  agarro a su pecho y se puso a mamar como si lo hubiera hecho toda su vida. Fue un momento mágico. No me lo podía creer. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y a la vez comencé a sudar.  A varias de las personas que presenciamos ese momento se nos saltaron las lágrimas. Y yo al ver que era posible amamantar a mi bebé, ya me lo imagine en mi pecho y me invadió la emoción

julio 084. Ese día comenzó nuestra aventura pero ahí no terminó la cosa pues alrededor de mi todo eran señales para que consiguiera mi objetivo. Al día siguiente, en la clase de yoga a la que asisto con otras mamás y sus bebés,  acudió por primera vez  una chica llamada Teresa a hacer una clase de prueba. Ella era IBCL (Consultora acreditada en lactancia materna) y al escuchar mi caso se ofreció a ayudarme. Todo me decía que tenía que intentarlo. Ya tenía a la persona de apoyo profesional y todo un grupo de amigas y madres para lo que hiciera falta. A la misma vez me llegaba el apoyo por diferentes vías todo nuestro alrededor se volcó en nosotros.

Carmen Maria matrona de Benimament le dijo a Cristina mi amiga que fuera al taller de Betera ya que su matrona Lola tenía experiencia en relacctaciones y  que me guiaría  encantada en todo el proceso.Y a si fue. Asistí junto a mis amigas, Conxin y Eva, al taller de lactancia de Bétera y allí, Lola su matrona, me dio todo el apoyo moral, profesional y todo lo que como persona me  podía ofrecer.julio 065

 Me puse manos a la obra  y seguí las indicaciones al pie de la letra. Me compre un relactador y empecé a darle los bibes a través de el y a estimularme con un sacaleches eléctrico doble cada 2-3 horas. También comencé con el tratamiento con galactogogos para estimular la subida de la leche.A los  días aparecieron las primeras gotas de leche que fueron acompañadas de lágrimas de felicidad. Esa misma tarde pude compartir mi alegría con mis amigas Inma, Eva y Carolina que me estaban ofreciendo apoyo moral y compañía. Eso me dio mucha energía para poder seguir, ya que no estaba siendo fácil. Martín rechazaba el relactador y lloraba mucho durante las tomas. Yo tenía momentos de bajón en los que me planteaba si valía la pena lo que estaba haciendo pero con cada mensaje de apoyo y visitas que recibía de todas mis amigas, unido al apoyo profesional que estaba recibiendo, conseguían que me animara y no lo dejara. Yo estaba fuerte pero las necesitaba.julio 083

 Recibí el calor de una muy buena amiga y profesional, Eva, que con su técnica de sanación y equilibrio energético Sat Nam Rasayan, me aclaró que camino debía seguir. Todo fue mágico. Ese mismo día Martín se engancho al pecho de una manera plácida y tranquila y comenzó a mamar. ¡Qué emoción y felicidad! Nosotros seguíamos asistiendo a los talleres de Bétera  junto con Carolina y Vega para coger energía de esa manada de madres empoderadas y que te nutren con toda su sabiduría. Me ayudo mucho el relajarme y estar con mi peque piel con piel y día a día, cada paso era un logro y una motivación para continuar.

 Hay algo que también guardo en mi corazón de una manera especial de ese tiempo.  Durante cuatro meses, Empar, una mama de Volem Creixer, fue madre de leche de mi hijo. Ella acababa de dar a luz a Marcel y me ofreció poder compartir su lactancia con mi peque. Eso es un regalo que se lo agradeceré toda mi vida.julio 072

 Dar de mamar es el mejor regalo que mi bebe y yo nos hemos podido hacer para que se pudiera crear el vinculo entre él y yo. Esa unión entre una madre y un hijo que solo nosotras sabemos cuando existe a través de sus miradas y sus caricias. Durante toda la lactancia estamos disfrutando de momentos únicos preciosos con mucha complicidad.

Hoy en día estamos con alimentación complementaría  y Martín mama cuando le apetece pide el pecho para dormirse y calmarse. Verdaderamente es lo más precioso que nos ha podido pasar.  Últimamente el agotamiento me ha hecho platearme el destete, pero me he dado cuenta que nos estamos preparados ni él ni yo y que he decidido que mejor dejarlo y que llegue naturalmente.septiembre 039

 Agradezco todos los días la felicidad recibida.

Gracias de corazón

A mi campeón, mi hijo, mi guía, mi maestro. A ti Martín.

A mi marido Oscar y mi hijo David

A Yolanda, Teresa,Conxi, Lola y a las mamas del taller de lactancia Les Alfabegues.

Y muy especialmente a mis chicas de Volem Creixer .

Sin todos vosotros no lo habríamos conseguido.

 Martín y JuditP1190023

Una historia de tres: nuestra lactancia en tándem

FOTO 127Llevo cuatro años, siete meses y tres semanas dando teta. Este verano celebraré nada menos que cinco años de lactancia ininterrumpida, dos de ellos en tándem. Creo que es un buen momento para sentarme a contar mi experiencia porque presiento que mi hija está a punto de tomar otra gran decisión: dejar la teta. Para mí es un sentimiento agridulce, amargo porque en cierta forma implica un nivel más de separación, al menos físicamente (digo “otra” decisión porque hace unos meses decidió dejar mi cama y dormir en su propia habitación), y dulce por las muchas horas que hemos disfrutado dando y recibiendo teta. No sé si será una fase más de las tantas que hemos vivido hasta ahora, pero lo cierto es que desde hace unas semanas las tomas ya son casi una anécdota…

Con mi hija tuve una lactancia prácticamente perfecta, asquerosamente perfecta, ni mastitis, ni grietas, ni congestión, ni abscesos… Carla tenía 2 años cuando me quedé embarazada de Noah, y lo cierto es que no me planteé qué hacer con la lactancia, decidí dejar que las cosas siguieran su curso. La gente me preguntaba si iba a darle a los dos de mamar cuando pariera y mi respuesta siempre era “no lo sé, ya lo decidiremos”. Y lo cierto era que no lo sabía. Carla tendría casi tres años cuando naciera el bebé y sentía que era algo que debíamos decidir entre las dos. Yo no tenía ningún inconveniente con la lactancia a dos bandas, y opté por respetar la decisión de Carla. Mi madre había hecho tándem con mi hermano y conmigo, así que para mí no era nada extraordinario. Su experiencia había sido positiva y así me lo transmitió siempre, supongo que por eso viví la situación con mucha tranquilidad.De hecho parecía que el tema preocupaba más a la gente de mi alrededor que a mí misma.

Recuerdo durante el primer trimestre de embarazo tuve que ir a urgencias por una gastroenteritis y además de advertir que estaba embarazada, tuve la ocurrencia de decir que también estaba dando el pecho. Un médico me llevó a una sala, me sentó y me dijo muy seriamente que tenía que destetar inmediatamente a la mayor porque el feto corría un grave peligro. Literalmente sus palabras fueron Noah y Carla peq“la lactancia y el embarazo son absolutamente incompatibles”. Amablemente le agradecí su consejo y me fui a casa. Desgraciadamente no fue el único comentario con el mismo mensaje que escuché durante el embarazo.

Aunque había leído que a menudo ocurría, Carla no se destetó durante el embarazo, pero alrededor del 6º mes empezó a mamar menos, imagino que bajaría la producción o cambiaría el sabor. Al margen de las molestias en los pechos de las primeras semanas de embarazo no experimenté ningún problema, pero curiosamente sí que de repente comenzó a molestarme mucho que “sintonizase” una teta mientras mamaba de la otra. No era dolor, simplemente una sensación muy desagradable. Le expliqué a Carla lo que ocurría y dejó de hacerlo. Al final del embarazo, obviamente el mayor problema era acoplar una niña de 3 años sobre una barriga tremenda y conseguir que las dos estuviéramos cómodas. Era bastante complicado.

Carla estuvo en el parto cuando nació su hermano y una vez cortado el cordón umbilical, se colocó junto a mí y se enganchó a la teta que quedó libre mientras Noah tomaba su primer trago. Fue un momento mágico entre los tres. Noah descubriendo nuevas sensaciones, Carla descubriendo a su hermano, y yo… flotando en una nube. pari 1Ese momento se ha repetido muchas veces durante los últimos dos años y si ahora, que siento que se acaba, tuviera que rescatar algo de mi experiencia con la lactancia en tándem sería indudablemente cualquiera de esos minutos mágicos de fusión entre los tres. Durante los primeros meses creo que para Carla fue todo un lujo poder ir adaptándose a la nueva situación al calor de la teta, se pasaba horas mirando a su recién estrenado hermano, lo tocaba, lo acariciaba, lo veía crecer día a día a 20 centímetros de distancia. Y viceversa, por supuesto. Cada vez había menos curiosidad y más complicidad en sus miradas… A veces, cuando Noah perdía el pezón, Carla alargaba la mano le ayudaba a buscarlo otra vez. Si Noah se atragantaba, Carla salía corriendo por si le “gomitaba” encima. La teta ha sido para los dos un punto de encuentro… se han peleado por todo o casi todo, por un mismo juguete, por un mismo tenedor, por el mismo trozo de tortilla, por soplar antes las velas en los cumpleaños… pero la teta ha sido siempre ese pequeño paréntesis de paz.

Y ahora voy a romper el encantamiento que envuelve al relato… y es que no todo ha sido fácil y maravilloso. Hemos pasado por momentos duros. Quizás lo más “molesto” lo viví al principio de la lactancia en tándem. Como he contado, al final del embarazo Carla mamaba muy poquito pero cuando nació Noah, volvió a engancharse como si se acabara el mundo. Había días que mamaba mFOTO 055ás veces la mayor que el bebé y recuerdo la sensación de vivir todo el día con la teta fuera, pero literalmente, a todas horas. Entre las tomas del pequeño, de la mayor y los momentos de trío… fueron unas semanas difíciles. Yo dormía entre los dos y recuerdo noches horribles de estar cambiando de posición constantemente. Cuando uno acababa de mamar, empezaba el otro… Decidí quitarle las tomas nocturnas a Carla, y tratando de solucionar un problema, solucioné dos porque a partir de entonces empezó a dormir toda la noche de un tirón. Supongo que pensaría que si no había teta, no valía la pena interrumpir su sueño.

Con el tiempo la mayor fue regulando sus tomas y durante el último año prácticamente se habían reducido a dos diarias: una al despertarse y otra antes de dormir… por el día me pedía muy poco. Pero como decía al principio, durante las últimas semanas ha bajado la demanda considerablemente. Prácticamente hace una toma aislada cada 2-3 días, por eso tengo la sensación de que esto es el principio del fin.Por otra parte, está la sensación de ir nadando a contracorriente. Dar explicaciones cansa. Escuchar “¿hasta cuándo van a mamar?” cientos de veces, cansa. Comentarios como “si dejas que la niña te mame, el bebé se quedará sin leche”, cansan. Que mi hija me diga “mamá, no le digas a nadie que tomo teta, es un secreto entre nosotras”, cabrea. Y mucho. Supongo que también ella está cansada de escuchar “pero si tú ya eres muy mayor para tomar teta”.

Esta ha sido mi experiencia y ha habido de todo… momentos malos, momentos buenos, mucha magia, mucho esfuerzo, mucho desgaste, muchas explicaciones, mucha emoción… pero si volviera atrás en el tiempo, creo que haría exactamente lo mismo. Porque el sabor que me queda en la boca es dulce, muy muy dulce…

Rochelle Núñez